Articles in "Número 9"

El Internet es una herramienta prácticamente indispensable en nuestras vidas, una plataforma que nos abre la puerta a un mundo lleno de información, oportunidades y conocimientos, sin embargo, este instrumento viene acompañado de varias amenazas a las que nos enfrentamos día a día. En este mundo tan digitalizado como el de ahora es casi imposible proteger a los menores de edad del constante bombardeo de imágenes, blogs, sitios, chats, videos, redes, música…, al que se exponen cada vez que se conectan, por eso es importante que se utilicen herramientas diseñadas especialmente para protegerles en la red.

El siguiente artículo analiza la institucionalización del Sistema de Protección Integral de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en Argentina, iniciado enla última década, y que interrumpió 100 años de prácticas adultocéntricas bajoel paradigma del Control Social de la Infancia. Si bien el marco legal presentagrandes avances, adecuándose a los lineamientos internacionales, aún no hayuna apropiación del mismo por parte de todos los actores e instancias que intervienencon niñas, niños y jóvenes. 

La migración y el trabajo infantil se dinamizan como resultado de cambios y transformaciones estructurales que colocan a grupos vulnerables ante la necesidad de buscar estrategias de subsistencia. El objetivo de este artículo es señalar cómo estos dos procesos intervienen en el cumplimiento o incumplimiento del derecho al juego de la niñez. Se destaca la importancia de este derecho y la estructuración de roles y estereotipos sociales y de género en los niños y niñas migrantes laborales dentro de fincas cafetaleras del Soconusco, Chiapas.

Los niños y adolescentes actúan en diversos ámbitos sociales: la familia, la escuela, la comunidad, incluso los laborales. Sin embargo, son vistos como ciudadanos pasivos por un mundo adulto que desconfía de su participación; como ciudadanos incompletos a los que parte de sus derechos son negados o, al menos resguardados hasta que adquieran la capacidad para hacer uso responsable de ellos. 

El objetivo de este trabajo es plantear que los adolescentes relacionados con la delincuencia organizada en México son víctimas de lo que se considera violencia estructural de Estado, siguiendo con las reflexiones de Johan Galtung sobre violencia. Para ello se exponen algunos datos que ejemplifican las desigualdades sociales y económicas en las que se encuentra un porcentaje considerable de menores de edad en nuestro país, lo que provoca que sus derechos no sean garantizados ni ejercidos. 

Este ensayo parte de la pregunta ¿a qué da derecho el derecho al juego?, tomando como referencia el art. 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), para subrayar la necesidad de abrir el debate, desde la práctica, sobre: de qué “modo” hay que jugar para respetar el espíritu de este derecho; también insinúa la posible incidencia que esa discusión tendría en la formación de profesionales que recurren al juego en sus prácticas laborales cotidianas y la atención que, desde la perspectiva del derecho, la pedagogía debería prestarle a esas prácticas.

Actualmente la violencia y sus climas (Acevedo, 2013) se materializan como un fenómeno que trasciende las fronteras de cualquier país; representando un desafío para el diseño de las políticas públicas. Frente a dicho reto, este artículo pretende contribuir a la reflexión y diseño de estrategias puntuales que posibiliten atender la creciente ola delictiva que forma parte de la cultura de la violencia y que afecta, de manera directa, a la infancia y a la juventud, quienes están expuestas a distintas prácticas de hostilidad extrema. 

El siguiente artículo explora la antropología de la infancia en Colombia a partir del documental La eterna noche de las doce lunas, que plantea un ritual de paso de la niñez a la adultez en la comunidad indígena Wayúu.

Este artículo tiene como objetivo reflexionar en torno a algunos de los principales criterios a través de los cuales se define e identifica a la población indígena en el marco institucional mexicano: el legislativo y el lingüístico. Asimismo busca enfatizar que ambos tienen como sustento la histórica desigualdad estructural, característica en nuestra sociedad, que subsume lo indígena a lo no indígena. 

Hablar el bats’i k’op o hablar la “verdadera lengua” es el derecho humano por excelencia y una manifestación de la identidad cultural de los niños y niñas indígenas. Ejercer este derecho no constituye la prioridad del modelo de educación indígena, sino una manifestación propia de los alumnos como modo de resistencia ante una lengua nacional propia de la escuela. El presente trabajo analiza los usos pedagógicos de la lengua indígena en una escuela primaria de educación indígena con alumnos y alumnas tsotsiles y k’anjob’ales, atendido por profesores con otras lenguas maternas. 

Los derechos de la niñez indígena de la Amazonía peruana tienen todos los fundamentos teóricos para su garantía y realización, puesto que el marco legislativo del Perú integra los Convenios Internacionales en la materia, no obstante, falencias gestoras impiden su cabal cumplimiento. Pese a las exigencias éticas, políticas y económicas que solicitan el cumplimiento de sus derechos, los presupuestos asignados son insuficientes, no obstante lo más preocupante se encuentra en la disminuida capacidad creativa de los programas y proyectos gubernamentales, así como la nula relación comunicativa entre gestores-niños y niñas.

El trabajo infantil es un fenómeno invisibilizado en nuestro país, su origen guarda relación con las condiciones de vida de las familias, en el caso de los pueblos indígenas también influyen los usos y costumbres y la migración. El Estado mexicano ha implementado algunas estrategias para mitigar el fenómeno del trabajo infantil en el sector agrícola, sin embargo no existe una política pública dirigida para garantizar los derechos de miles de niños y niñas que se ven en la necesidad de migrar y trabajar desde temprana edad. 

El presente artículo1 destaca la importancia de un estudio sobre la pobreza infantil, desde un enfoque de derechos humanos, además de la necesidad de contar con un sistema de estadísticas étnicamente diferenciadas que ayude a profundizar sobre la situación de los niños y niñas indígenas y afrodescendientes.

A 17 años de haberse firmado Los Acuerdos de San Andrés y de su incumplimiento por parte de los gobiernos mexicanos, las experiencias de los pueblos indígenas mexicanos que luchan por su autonomía se han multiplicado y han aparecido nuevas luchas de resistencia contra los megaproyectos, de empresas trasnacionales, que buscan imponer la explotación de recursos naturales de los territorios indígenas. 

Las niñas, adolescentes y jóvenes mazahuas de la región norte del estado de México forman parte de uno de los cuatro grupos culturales más importantes de ese lugar; pero también uno de los más marginados, presentando dificultades graves para desarrollarse en todos los aspectos de su vida. Esta situación está ligada íntimamente a las formas tradicionales de vida, es decir a los roles que ocupan los hijos y las hijas en las familias. Otro aspecto es la deficiencia de los servicios educativos, de salud, de vivienda, ingresos y servicios básicos. 

El artículo presenta la manera en que ser niño, niña o adolescente indígena en México, implica el enfrentarse a diversas realidades y problemáticas que obstaculizan el ejercicio y el goce de las garantías constitucionales y de los derechos humanos, entre ellos del derecho a la educación. A partir de los datos producidos por instituciones como el Instituto Nacional de Geografía y Estadística, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, el Consejo Nacional de Evaluación, el Instituto de Evaluación Educativa, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y la Organización Internacional del Trabajo...

Han pasado ocho años desde que me senté frente a mi computadora y escribí en los buscadores de internet la palabra: abuso sexual infantil. Mi sorpresa fue que en la red había muy poca información sobre el tema de abuso sexual de niñas y niños. Quería saber cómo actuar adecuadamente, a quién acudir para solicitar ayuda, cómo tratar a los niños y niñas víctimas de abuso sexual, si había esperanza de recuperación emocional o estaba todo perdido. 

Un pueblo que no sabe leer ni escribir es un pueblo fácil de engañar, solía decir Ernesto “Che” Guevara. La educación es un derecho al que no todo el mundo tiene acceso, sin embargo es la mejor herramienta para prosperar y forjarse un futuro digno. El mítico político cubano luchó por la alfabetización universal, un objetivo todavía sin lograr. En la actualidad, nadie duda que todo el mundo deba tener derecho a la enseñanza, pero desde los países ricos se aparta la mirada ante esta deficiencia.

Actualmente las y los jóvenes indígenas, se encuentra en un momento de discusión y definición ¿Qué es ser una/un joven indígena en nuestro país? ¿Cuál es el rango de edad que determina el serlo? ¿Qué plantea la política pública para este sector? Si bien, las y los jóvenes indígenas han tenido avances, aún existen muchos rezagos que cubrir. La particularidad de este sector es que no existe como tal una transición de la infancia a la adolescencia y/o juventud, ya que pasan literalmente de la infancia a la adultez. Quienes deciden romper con este esquema cultural no tienen opciones educativas, laborales y de formación.

La violencia es recreada a partir del entorno social, la cual se convierte en una adversidad para cualquier persona, sobre todo para la niñez, que se encuentra en un proceso de desarrollo y que, bajo estos contextos, normaliza e incorpora la violencia a su forma de vida. Ante este panorama se presentan algunos Modelos que describen el proceso resiliente, asimismo se propone la aplicación de un programa de promoción de la resiliencia a través del juego, para que niños y niñas desarrollen habilidades que les permitan hacer frente a situaciones de adversidad.

Este artículo tiene como objetivo presentar el modelo Oasis, el cual fue desarrollado y aplicado, durante ocho años (2000-2008), por Gess A.C., en la ciudad de Monterrey, México. El modelo pretende el empoderamiento personal de los niños y jóvenes LGBT, la prevención del vih/sida (en esa población de alta vulnerabilidad) y la transformación de valores; su aplicación consta de siete etapas e incluye un espacio sano de reunión, en donde se desarrollaron diversas actividades para alcanzar estos objetivos.

Corría el año de 1995, en una caja de unicel había cuatro medicamentos listos para ser distribuidos entre los pacientes que lo necesitaran, la compra se había realizado con una pequeña cuota previamente recaudada entre los padres de familia –quienes en ese momento habían decidido unirse en torno a un proyecto para mejorar la calidad de vida de niños y niñas con cáncer – de los propios pacientes.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una alteración neurobiológica compleja que afecta la habilidad de las personas para comunicarse y relacionarse con otras, está asociado a rutinas rígidas y comportamientos repetitivos (como la obsesión por disponer de los mismos objetos o seguir rutinas muy específicas). El TEA afecta a las personas en todo el desarrollo de su vida, no importando raza, etnia o grupo social; su presencia es cuatro veces más probable en niños que en niñas. 

La Asociación Civil Cadenas de Ayuda para México tiene su origen en el año 2002, en la ciudad de Mexicali, Baja California, México, cuando preocupados por el bienestar de niños y niñas enfermas y de las necesidades básicas del ser humano, decidimos reunirnos para ayudar a la familia de un menor de edad de escasos recursos que requería de un trasplante de hígado. La cadena de ayuda inició con unas cuantas personas que, con el afán de reunir los recursos necesarios para la cirugía, realizaron un boteo en las principales calles de nuestra ciudad. Esta acción motivó a otras personas a unirse a la causa, logrando reunir la cantidad necesaria para la operación y subsidiar los gastos médicos del menor de edad.