Una noche en el Museo del Niño. Miradas decoloniales a los derechos de la niñez

Hace tiempo una amiga nos llamó para invitarnos a pasar juntos un domingo y visitar el Museo del Niño en la ciudad de Pachuca, distante una hora de la ciudad de México. En la víspera, la tarde del sábado, mi hijo de 8 años estaba doblemente emocionado al saber que ese domingo sí tendría con quien jugar pues vería a una de sus mejores amiguitas del coro, e iba a conocer monstruos prehistóricos. Pero antes de que cayera la noche me pidió que viéramos –una vez más– una de sus películas favoritas, donde el protagonista es un esqueleto de T-Rex, del que, por cierto, se sabe su anatomía completita. Así que puse en el horno de microondas una bolsa de maíz (al parecer transgénico) para hacer palomitas, y le añadimos su infaltable dosis de salsa picante “Valentina”, como buenos mexicanos que somos.

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