Sandra

Cuando deje de caer, Sandra se habrá fracturado la pelvis y la cadera. También habrá perdido al bebé que desde hace ocho semanas crecía en su vientre, sin que ella lo supiera. Pasará tres meses en cama, adolorida, sin poder dormir, sin querer comer, triste y enojada con ella misma y con la vida, luego de una dura operación obstinada en no cicatrizar. Podrá salir del hospital en una silla de ruedas y, semanas después, tendrá que usar muletas con la esperanza de poder dejarlas pronto.

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