Más que un juego, reflexiones sobre un derecho

Entendemos que el derecho al juego viene dado por dos grandes puntos, por un lado, es la consecuen­cia de entender que el juego humano es una capacidad antropológica, no exclusiva de la especie humana pero sí es ésta quien mejor la desarrolla, por otro lado el juego es una capacidad de creación cultural. El juego humano es una necesidad vital para la maduración, crecimiento y desarrollo de los seres humanos y para la conservación de la salud (física y mental), a nivel individual y colectivo. Maria Borja Solé.

ednica: para la niñez, ¿qué significado tiene el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño (CDN)?

MB: Representa un progreso sobre el “Principio 7” de la Declaración de los Derechos del Niño de 1959 –que establece que la niñez tenía derecho al descanso, al juego, a la recreación–, porque el juego pasa de ser un mero deseo a ser reconocido como un derecho de todo ser humano hasta los 18 años de edad (artículo 1 de la CDN).

El artículo 2 de la CDN explica que los Estados Partes asegurarán la aplicación de estos derechos sin distinción alguna, independientemente de la raza, color de la piel, el sexo, el idioma, la religión, etc. Esto es importantísimo porque queda claro que es para todas las personas hasta los 18 años de edad. A partir de la CDN el juego es un derecho fundamental que se puede reclamar porque es un bien para todas las personas y para la sociedad. Prácticamente todos los Estados han ratificado la CDN.

Si continuamos con esta revisión encontraremos que el artículo 4 explicita que los Estados Partes al ratificar la CDN tienen que adoptar todas las medidas admi­nistrativas, legislativas y de cualquier índole para que estos derechos sean efectivos, facilitando al máximo los recursos disponibles y dentro del marco de la cooperación internacional. Esto representa un gran avance porque los Estados Partes reconocen el derecho fundamental de la niñez al descanso, al esparcimiento, a las actividades recreativas propias de la edad –con los matices que esto conlleva– y a participar li­bremente en la vida social y cultural (en un marco de igualdad de oportunidades). 

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