La política es cosa de juego

Los derechos de niñas, niños y adolescentes no han sido objeto de gran interés por parte de los estudiosos del derecho y otras ciencias sociales, especialmente aquellas vinculadas con la política y la vida pública. Ello se debe, en buena medida, a que la construcción de las normas, especialmente aquellas que reconocen y protegen los derechos humanos, han tomado como modelo a la persona autónoma, es decir, al ciudadano, a quien se reconoce la capacidad para tomar decisiones. Desde hace más de 200 años se colocó a las personas menores de 18 años en el ámbito privado de la familia, entendiéndose que ésta es la responsable de proveer lo necesario para su protección.

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