

Hace ya 20 años que, trabajando con la organización humanitaria Visión Mundial, tuve la oportunidad de ver aquel video que hablaba de “los gamines” —como se les dice a los “niños y niñas de la calle” en Colombia— que me impactó profundamente. Orlando nuestro primer hijo, tenía dos años de edad y Abner Jacobo el segundo, estaba formando sus huesos, sus entrañas y su cuerpo en el vientre de Lupita, mi esposa y compañera en esta ya larga aventura, entre las niñas y niños en riesgo y callejeros...
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| Art. Francisco Peña Orozco.pdf | 80.4 KB |