Formación de educadores, un imperativo ético

La experiencia de trabajo directo con niños y niñas que han vivido en la calle me permitió conocer el entorno institucional y las formas de relación que se gestan al interior, así como sus repercusiones tanto en los niños como en quienes trabajan con ellos; el espacio que oscila de la abundancia al desperdicio de recursos; de la cooperación a la competencia entre los trabajadores, y también de la acción al disimulo en el quehacer cotidiano, cuyos efectos pueden resumirse en dificultades para realizar una intervención de calidad con los niños y niñas y un constante movimiento de personal, por razones que van desde el bajo salario, hasta el alto nivel de tensión por sobrecarga de trabajo.

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