

Hace aproximadamente quince años Beto llegó por primera vez a vender dulces en la calle. No sabía cómo ofrecer los dulces, ni tampoco sabía cómo moverse entre los vehículos que esperaban el siga del semáforo. En pocos días aprendió a relacionarse con la gente para que le compraran dulces, se movía entre los coches con una agilidad impresionante, pero no fue lo único que aprendió a hacer, también aprendió a no ir a dormir a su casa, a drogarse, a robar, a ser compita, a no ser chiva, aprendió a vivir en la calle…
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| Art. Liliana Aquino Dehesa y Luis González Placencia.pdf | 115.45 KB |